Cuando todos los astros se apaguen en el cielo, cuando todos los pájaros paralicen el vuelo cansados de esperarte, ese día lejano yo te estaré esperando todavía.
José Angel Buesa

jueves, 10 de octubre de 2013

Cicatrices.....


No hay cicatriz,




por brutal que parezca,






que no encierre belleza.
Una historia puntual 
se cuenta en ella,
algún dolor. 
Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, 
son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto 
que nos sana
dañándonos. 
La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos 
las heridas.




Piedad Bonnett

viernes, 27 de septiembre de 2013

Bajo tu clara sombra







Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;

la luz de unos cabellos
que no apaciguan nunca
la sombra de mi tacto;
una garganta, un vientre que amanece
como el mar que se enciende
cuando toca la frente de la aurora;
unos tobillos, puentes del verano;
unos muslos nocturnos que se hunden
en la música verde de la tarde;
un pecho que se alza
y arrasa las espumas;
un cuello, sólo un cuello,
unas manos tan sólo,
unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena....


Esto que se me escapa,
agua y delicia obscura,
mar naciendo o muriendo;
estos labios y dientes,
estos ojos hambrientos,
me desnudan de mí
y su furiosa gracia me levanta
hasta los quietos cielos
donde vibra el instante;
la cima de los besos,
la plenitud del mundo y de sus formas.


Octavio Paz

martes, 17 de septiembre de 2013

Esperas....

Sin responder a nadie
Uno sigue esperandoEntre otras cosas porque
Las sombras no preguntan
Uno estira el silencio

Abandonado y torpe
Con los ojos abiertos
Y la esperanza inmóvil
El cielo está tan lejos
Y la tierra tan cerca
Que no vale la pena
Soñar con el futuro.

En secreto se aguardan
Noticias del vacío
Y sin embargo nadie
Se asoma entre la niebla
Mario benedetti

viernes, 15 de febrero de 2013

El Doliente





Pasarán estos días como pasan 
 todos los días malos de la vida
 Amainarán los vientos que te arrasan 
Se estancará la sangre de tu herida

 El alma errante volverá a su nido
 Lo que ayer se perdió será encontrado 
 El sol será sin mancha concebido
 y saldrá nuevamente en tu costado

 Y dirás frente al mar: ¿Cómo he podido
 anegado sin brújula y perdido
 llegar a puerto con las velas rotas?

 Y una voz te dirá: ¿Que no lo sabes? 
 El mismo viento que rompió 
tus naves es el que hace volar a las gaviotas.

 Oscar Hahn

jueves, 31 de enero de 2013

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras, acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.

domingo, 13 de enero de 2013

Prejuicio...

Abrió el paraguas
y esperó la lluvia.
Expectante se preparó
para lo peor.
En estado de alerta,
la respiración breve,
cada músculo en tensión.
Esperó.
Esperó.
Vanamente.
Esperó.

Cansado y en autodefensa
vio venir la caricia
y no tuvo capacidad de reacción.


Cristina Fornés

domingo, 29 de abril de 2012

El último deseo...





Si se derrumba el cielo, si se rompe el mar.
Si a mi poesía la traga el infinito,
si cae mi nombre fulminado por el tiempo.


Si en la ribera el agua se olvida de la arena.
Y en las costas de mi río las hierbas esconden
las cicatrices de mis huellas.


Quiero que estés allí, ¡corazón de trigo!
Juntando mis vocales a la vera de los verbos,
amontonando mis despojos
en los escombros del camino.


Porque sabes mas que todos mis místicos silencios.
Porque intuyes en mis labios tus senos en mi vicio.


Si a la sombra de mis montes el sol las elimina
con su brillo tenaz de loco aventurero.
Si me suben por las manos tus hiedras suaves,
huidizas a mi tacto de flor en terciopelo.


Si en mi ciega singladura hacia tu muelle
naufrago en la ignorancia de la isla de tus besos.


Si en mi pueblo se agiganta mi nostalgia
y rueda el delirio
en la urbana belleza de tu piel de caramelo.


Si no logro alcanzarte con mis alas de bardo,
si son mas altos los muros de tu vida.
Si son inalcanzables los luceros de tus ojos,
y se quiebran mis vuelos, y me hundo en la muerte.


Quiero que estés allí, ¡Corazón de trigo!
Antes que se agote mi último suspiro
antes que se trague mi garganta
la dicha de decirte que te quiero.-


Walter Faila

sábado, 11 de junio de 2011

Mágico Vivir...


Arde aún y es espléndida la llama
de aquel fuego. ¿Recuerdas esas tardes,
el canto de los pájaros; la tenue
veladura de un mar casi tan negro
como tus ojos? Súbita, la vida
nos quemaba por vez primera entonces.
Nosotros, qué podíamos hacer
sino aceptar ese secreto incendio,
su agonía y su éxtasis, fundidos
en un mismo sentir inexpresable.
Hiere aún ese mágico vivir:
ya sólo quiero envejecer contigo.

Abelardo Linares

lunes, 16 de mayo de 2011

No es nada de tu cuerpo...




No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca tu boca
que es igual que tu sexo,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo, en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada ¿qué es una mirada?
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un gramo, ni un momento:


Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.


Jaime Sabines

martes, 5 de abril de 2011

A primera luz del alba..


Inmerso en la primera luz del alba,
abiertos los dubitativos ojos
tras los que aún se mueven los despojos
de los sueños. Ver tu rostro me salva.

Echada en la espuma de un mar naciente
de mí absolutamente ajena, mece
tu respiración deseo, que ofrece
y que niega, en su ir y venir ausente.


Despertarme en tu belleza. Quisiera
morir. Partir envuelto en tu perfume.
morir es despertar en lo que uno ama.
En tu calor extraviarme. Quisiera
matarte. Verte embebida en mi llama.
no querer lo que quiero me consume.


Roberto Malatesta