Cuando todos los astros se apaguen en el cielo, cuando todos los pájaros paralicen el vuelo cansados de esperarte, ese día lejano yo te estaré esperando todavía.
José Angel Buesa

viernes, 6 de junio de 2014

Misión Olvido

 conocía de sobra lo efímero de la felicidad, la simpleza brutal con que los zarpazos del destino son capaces de llevarse por delante lo que creemos duradero e ilusamente establecido. Con todo y con eso, habría dado la única pierna que le quedaba entera por haber vuelto a sentir en su alma la sensación del enamoramiento grandioso y confiado de cualquiera de ellos dos...


María Dueñas
"Misión Olvido"

jueves, 24 de octubre de 2013

Qué pensarías tú...

¿Qué pensarías tu si te dijera que te amo
con un amor que no conoces, 
si te dijera que en las noches, 
los versos brotan de mis manos? 

¿Qué pensarías tú si yo te amara 
más allá del pensamiento, 
si te dijera que no miento 
que por las noches en mi almohada
veo tu cara? 

¿Qué pensarías tú de haberte amado 
antes que tú me conocieras, 
si te dijera que siempre fuiste un sueño 
y por las noches te llamaba primavera? 

¿Qué pensarías tú si yo te amara? 

Gerardo Omaña Márquez

jueves, 10 de octubre de 2013

Cicatrices.....


No hay cicatriz,




por brutal que parezca,






que no encierre belleza.
Una historia puntual 
se cuenta en ella,
algún dolor. 
Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, 
son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto 
que nos sana
dañándonos. 
La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos 
las heridas.




Piedad Bonnett

viernes, 27 de septiembre de 2013

Bajo tu clara sombra







Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;

la luz de unos cabellos
que no apaciguan nunca
la sombra de mi tacto;
una garganta, un vientre que amanece
como el mar que se enciende
cuando toca la frente de la aurora;
unos tobillos, puentes del verano;
unos muslos nocturnos que se hunden
en la música verde de la tarde;
un pecho que se alza
y arrasa las espumas;
un cuello, sólo un cuello,
unas manos tan sólo,
unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena....


Esto que se me escapa,
agua y delicia obscura,
mar naciendo o muriendo;
estos labios y dientes,
estos ojos hambrientos,
me desnudan de mí
y su furiosa gracia me levanta
hasta los quietos cielos
donde vibra el instante;
la cima de los besos,
la plenitud del mundo y de sus formas.


Octavio Paz

martes, 17 de septiembre de 2013

Esperas....

Sin responder a nadie
Uno sigue esperandoEntre otras cosas porque
Las sombras no preguntan
Uno estira el silencio

Abandonado y torpe
Con los ojos abiertos
Y la esperanza inmóvil
El cielo está tan lejos
Y la tierra tan cerca
Que no vale la pena
Soñar con el futuro.

En secreto se aguardan
Noticias del vacío
Y sin embargo nadie
Se asoma entre la niebla
Mario benedetti

viernes, 15 de febrero de 2013

El Doliente





Pasarán estos días como pasan 
 todos los días malos de la vida
 Amainarán los vientos que te arrasan 
Se estancará la sangre de tu herida

 El alma errante volverá a su nido
 Lo que ayer se perdió será encontrado 
 El sol será sin mancha concebido
 y saldrá nuevamente en tu costado

 Y dirás frente al mar: ¿Cómo he podido
 anegado sin brújula y perdido
 llegar a puerto con las velas rotas?

 Y una voz te dirá: ¿Que no lo sabes? 
 El mismo viento que rompió 
tus naves es el que hace volar a las gaviotas.

 Oscar Hahn

jueves, 31 de enero de 2013

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras, acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.

domingo, 13 de enero de 2013

Prejuicio...

Abrió el paraguas
y esperó la lluvia.
Expectante se preparó
para lo peor.
En estado de alerta,
la respiración breve,
cada músculo en tensión.
Esperó.
Esperó.
Vanamente.
Esperó.

Cansado y en autodefensa
vio venir la caricia
y no tuvo capacidad de reacción.


Cristina Fornés

domingo, 29 de abril de 2012

El último deseo...





Si se derrumba el cielo, si se rompe el mar.
Si a mi poesía la traga el infinito,
si cae mi nombre fulminado por el tiempo.


Si en la ribera el agua se olvida de la arena.
Y en las costas de mi río las hierbas esconden
las cicatrices de mis huellas.


Quiero que estés allí, ¡corazón de trigo!
Juntando mis vocales a la vera de los verbos,
amontonando mis despojos
en los escombros del camino.


Porque sabes mas que todos mis místicos silencios.
Porque intuyes en mis labios tus senos en mi vicio.


Si a la sombra de mis montes el sol las elimina
con su brillo tenaz de loco aventurero.
Si me suben por las manos tus hiedras suaves,
huidizas a mi tacto de flor en terciopelo.


Si en mi ciega singladura hacia tu muelle
naufrago en la ignorancia de la isla de tus besos.


Si en mi pueblo se agiganta mi nostalgia
y rueda el delirio
en la urbana belleza de tu piel de caramelo.


Si no logro alcanzarte con mis alas de bardo,
si son mas altos los muros de tu vida.
Si son inalcanzables los luceros de tus ojos,
y se quiebran mis vuelos, y me hundo en la muerte.


Quiero que estés allí, ¡Corazón de trigo!
Antes que se agote mi último suspiro
antes que se trague mi garganta
la dicha de decirte que te quiero.-


Walter Faila

sábado, 11 de junio de 2011

Mágico Vivir...


Arde aún y es espléndida la llama
de aquel fuego. ¿Recuerdas esas tardes,
el canto de los pájaros; la tenue
veladura de un mar casi tan negro
como tus ojos? Súbita, la vida
nos quemaba por vez primera entonces.
Nosotros, qué podíamos hacer
sino aceptar ese secreto incendio,
su agonía y su éxtasis, fundidos
en un mismo sentir inexpresable.
Hiere aún ese mágico vivir:
ya sólo quiero envejecer contigo.

Abelardo Linares

lunes, 16 de mayo de 2011

No es nada de tu cuerpo...




No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca tu boca
que es igual que tu sexo,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo, en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada ¿qué es una mirada?
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un gramo, ni un momento:


Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.


Jaime Sabines

martes, 5 de abril de 2011

A primera luz del alba..


Inmerso en la primera luz del alba,
abiertos los dubitativos ojos
tras los que aún se mueven los despojos
de los sueños. Ver tu rostro me salva.

Echada en la espuma de un mar naciente
de mí absolutamente ajena, mece
tu respiración deseo, que ofrece
y que niega, en su ir y venir ausente.


Despertarme en tu belleza. Quisiera
morir. Partir envuelto en tu perfume.
morir es despertar en lo que uno ama.
En tu calor extraviarme. Quisiera
matarte. Verte embebida en mi llama.
no querer lo que quiero me consume.


Roberto Malatesta

sábado, 12 de marzo de 2011

Entre mis manos vives...


Entre mis manos vives
en confusión de nacimiento y corazón herido,
como desvanecerse o contemplar
un alto simulacro de ruinas;
sobre mis dedos mueres,
materia pensativa que se abate
bajo el murmullo de mi tacto,
y eres tristeza en mí,
suave como la forma de la nieve,
como cerrar la puerta
o mirar la inocencia de una pluma.

Nacida para mi caricia,
con un perdón que olvida y un comienzo
de éxtasis y aromas,
me acerco hacia tu aliento,
tu oído con mis labios toco y digo
que nuestro amor es agonía,
que escuches mi temor y mi palabra de humo
y que yo, como tú, de noche oigo
cómo se pierde el pensamiento,
confuso entre mi carne y tu recuerdo.

Mas retiro mi rostro de tus ojos
porque ya no podré pensar una palabra
que no habite tu nombre,
y porque surges hasta del silencio
como enemiga que desdeña el arma
y de improviso nace entre las sombras,
cuando sin ti yo no sería
sino un olvido abandonado
entre las ruinas de mi pensamiento.


Alí Chumacero

sábado, 15 de enero de 2011

Llámame




Yo aguardo la señal para reconocerte.
Cada noche, mientras tiembla el invierno
y abatida la lluvia se derrama
y el frío elige calles y restalla cordeles,
indóciles cabellos de pronto destrenzados,
yo aguardo la señal.
Y te busco incesante, y en la música entro:
acolchada la puerta se cierra tras de mí,
la sombra me golpea y mis ojos insisten,
suelta lanza dispersa y confundida.
Por el esbelto nardo y el armonioso alerce,
sauce, flor, el oro se desnuda,
gráciles piernas, bosques, enramadas:
dime, serpiente, dónde tus anillos.
Irresistible seductora mía, sin ti mi rostro
es fervoroso girasol anclado, es alabanza inerte,
no selva trastornada, no subterránea herida
ni belleza.
Sin deseos, sin sed, sin perseguido abismo,
sin que aceches y ofrezcas y arrebates,
qué jardín, dime tú, qué jardín
se podría llamar paraíso o delicia.
Mi tentación hermosa,
cada noche te busco, cada noche.
Y aguardo tu señal, transida ya de ti
para reconocerte y entregarme.

Ana Rossetti

jueves, 2 de diciembre de 2010

Escritura


Llámala gota primera
condensada en instantes de duda
Llámala don
que desdeña el frío de su paso
y se contenta con el crisol de la ausencia
Dile a ella
que sea jaima para ellos
Diles a ellos
que ella es
el soplo que prende las nubes
Mohammed Bennis

jueves, 4 de noviembre de 2010

De ti y de mí..

Si tú eres la montaña,
yo soy la flor, el aire, la llanura,
la fuente limpia y pura,
el río que te baña,
la hondonada,
la cubre y el paisaje;
el zafiro del cielo y la nube de encaje.
Todo y nada.

Tú eres lo duradero,
lo que persiste y queda, la verdad de las cosas.
Yo soy como las rosas.
Doy mi perfume y muero.
Tú eres el titán
que a fuerza de constancia perforaste las rocas.
Yo soy una de esas vírgenes locas
que nunca saben donde van.

Inconstante y alada,
tan pronto rozo estrellas como me mancha el lodo.
Lo quiero siempre todo,
y nunca tengo nada.
Sí; tú eres el más fuerte
y el más bueno quizás.
Tú sabes dónde vas.
Yo sólo voy donde quiere la suerte.

Nos encontramos un extraño día.
Tú el hierro; y la luz.
y nos unimos en una misma cruz
de poesía.

Si tú eres la montaña
que aguarda sin temor el vendaval,
yo soy la fuente de cristal
que florece en su extraña.

Y no puedes conmigo,
valeroso y profundo monte del Himalaya.
Para no sucumbir, necesitas que vaya
a sembrar en ti mi trigo.
Susana March

jueves, 30 de septiembre de 2010

Deseo...


Sólo tu corazón caliente,
Y nada más.

Mi paraíso, un campo
Sin ruiseñor
Ni liras,
Con un río discreto
Y una fuentecilla.

Sin la espuela del viento
Sobre la fronda,
Ni la estrella que quiere
Ser hoja.

Una enorme luz
Que fuera
Luciérnaga
De otra,
En un campo de
Miradas rotas.

Un reposo claro
Y allí nuestros besos,
Lunares sonoros
Del eco,
Se abrirían muy lejos.

Y tu corazón caliente,
Nada más.